24 septiembre 2009

Lo mejor de los Concursos de Volacadas


La memoria es una herramienta fantástica que posee el ser humano. Sin duda, una de las responsables de que, a día de hoy, seamos lo que somos.
¿Qué es lo que somos? Animales capaces de hablar, de escribir, de construir y de imaginar. Eso y mucho más.

El ser humano, subido a su imaginación (hermana de la memoria), ha sido capaz de inventar mitos, templos y juegos. Un juego espectacular, lleno de imaginación, es nuestro querido basket.
Probablemente (y aquí somos completamente parciales) uno de los deportes en los que se combinan de forma más importante las capacidades físicas y mentales del ser humano es el basket. Disfrutamos practicándolo, viéndolo y recordándolo. Otra vez la memoria.

Sin duda, las jugadas que más fácilmente se quedan grabadas en nuestra memoria son las volcadas. Una forma de encestar llena de belleza y plástica capaz de levantarnos de la silla. De eso va hoy este post, de volcadas grabadas en nuestra memoria para siempre. Este es nuestra elección de los 3 mejores concursos de volcadas del All Star de la NBA.

Medalla de Oro. Chicago, All Star Slam Dunk Contest 1988.

Una batalla a muerte entre los dos mejores volcadores de la historia: Michael Jordan y Dominique Wilkins. El vuelo y la plasticidad de Air contra la elevación y la potencia de Nique. Absolutamente espectacular.

Las dos estrellas ya se habían enfrentado en el concurso de 1985 con victoria para el jugador de los Atlanta Hawks. Dos años después, con Dominique lesionado, el gran Jordan se proclamó vencedor, con Jerome Kersey como único rival. Así que en el All Star de Chicago, todo estaba preparado para el enfrentamiento entre los dos grandes. Y no defraudaron.

El repertorio de tomahawks de Wilkins fue increíble, destacando especialmente el último, atacando el aro por el lado izquierdo, realizando el giro completo a dos manos y con la frente a la altura de la cesta. Un prodigio físico y, sin embargo, no fue suficiente.

Michael Air Jordan mostró lo mejor de su repertorio, dejando claro porque se le conoce como el hijo del aire. Su vuelo, coordinación y ejecución de la volcada no tienen igual en la historia del baloncesto. Veremos si algún día lo tienen.

Todas sus volcadas fueron increíbles. A nosotros nos encanta especialmente su vuelo por el lado izquierdo de la canasta, realizando un windmill a mano cambiada y con movimiento de bicicleta en las piernas. Si ya escribirlo resulta difícil, imagínese la ejecución. Fantasía en movimiento.

Además, para cerrar el concurso, voló desde la línea de personal para dejar claro que él, Michael Jordan, era el vencedor, dejando su volcada tatuada en nuestra memoria.
Larga vida al rey.

Medalla de plata. Dallas, All Star Dunk Contest 1986.

Antes de comenzar, por favor, permítanme que me arrodille. Eso es lo que se merece el maravilloso Spud Webb.

Los que son bajitos y jugan al basket, no podemos dejar de maravillarse ante las volcadas de este superhéroe de 1,70 de altura. Así que, a pesar de ser medalla de plata, siempre será nuestro favorito.

Anthony Spud Webb tocó el cielo de la NBA en medio de gigantes dispuestos a destrozar la canasta con sus volcadas. Todos sus centímetros de altura, kilos de músculo y poderío físico no pudieron hacer nada ante este David decidido a derrotar a todos los Goliats que se le pusieran delante.

Sus volcadas, lanzando el balón al aire, con giros completos, de espaldas, vivirán para siempre en nuestra memoria, junto con nuestra cara de asombro al ver a ese prodigio llegar a las estrellas para colgarse del aro.

Spud estarás para siempre grabado en nuestras retinas. Casi se me saltan las lágrimas de recordarlo.

Medalla de bronce. Oakland, All Star Dunk Contest 2000.

El concurso de volcadas entró, durante la década de los 90, en un periodo de aburrimiento. Parecía que estaba todo ya inventado y los nuevos participantes sólo podían aspirar a repetir lo que los grandes ya habían realizado. Tal era la decepción que incluso la NBA eliminó el concurso de los All Star. Por suerte para todos nosotros, en el año 2000 cambió su decisión.

Con el nuevo milenio, el ser humano, concretamente un ser humano llamado Vince Carter, se propuso demostrar que todavía tenía capacidad para sorprendernos, maravillarnos y cortarnos la respiración. Sin duda lo logró.

Sin ningún tipo de rival en todo el concurso, la lucha del entonces jugador de los Raptors era contra sí mismo. Y no sabemos cómo lo hizo, pero salió victorioso.

Todas las volcadas de Carter son para dejarnos sin habla. Su elevación, la contundencia y plasticidad hacen que te preguntes si pertenecemos a la misma especie. La respuesta es clara. Seguro que no.

La secuencia de volcadas: un tomahawk con giro de 360º, otro tomahawk saliendo desde detrás de la canasta en la que entierra el balón literalmente, recoger la bola en bote para pasarla entre las piernas antes de volcarla, otra hundiendo el brazo hasta el codo y un último vuelo a dos manos desde delante de la línea de personal.

El concurso de volcadas renació con Vince Carter, dejándonos claro que aún queda mucho espacio en nuestra memoria para seguir llenándolo con jugadas increíbles.

De eso se encargará el basket, podemos estar tranquilos.

3 comentarios :

P. D. on 24 de septiembre de 2009, 13:23 dijo...

Hola Diego. Acepto tu propuesta de intercambio de enlaces. Ya te he añadido a mi blogroll.

Un saludo desde Pasión NBA

Lauta on 24 de septiembre de 2009, 22:52 dijo...

Naaa tremendo Spud Webb ese si que es un pequeño gigante loco, y ni hablar de Vinsanity un maestro, el mejor volcador de la historia para mi.

Anónimo dijo...

es la realidad sin duda Vc es a sido y sera el mejor con respecto a vorcadas y ultimos segundos de juegos

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